lunes, 19 de octubre de 2015

EL HOMBRE Y LA HORMIGA ... Antes de juzgar el actuar ajeno, juzga primero el tuyo.

EL HOMBRE Y LA HORMIGA

Un dia, se fue a pique un navío con todo y sus pasajeros.

Un hombre, testigo del naufragio, decía que no eran correctas las decisiones de Dios, puesto que, por castigar a un solo impío, había condenado también a muchos otros inocentes. 

Mientras seguía su discurso, sentado en un sitio plagado de hormigas, una de ellas lo mordió, y entonces, para vengarse, las aplastó y mató a todas. 

Se le apareció al momento un Ángel, y golpeándole con su caduceo, le dijo: 

- Aceptarás ahora que Dios juzga a los hombres del mismo modo que tú juzgas a las hormigas. 

- La diferencia que Dios ama a sus creaciones y tiene un plan de felicidad para ellas en su hogar eterno y tú por venganza matastes a todas estas hormiguitas sin ofrecerles nada mejor a cambio.


MORALEJA:  Antes de juzgar el actuar ajeno, juzga primero el tuyo.

(Esta historia con su moraleja fue escrita por Jean de la Fointane).