lunes, 19 de octubre de 2015

LOS DOS BURROS ... Hay personas que siguen el ejemplo y los pasos de otros, sin darse cuenta que cargan esponjas, en vez de encontrar el gozo y éxito, se hunden en la tristeza y el fracaso por culpa de sus decisiones.

LOS DOS BURROS

Iban dos burros cargados de sal y esponjas, respectivamente, rumbo a la ciudad.

Mientras caminaban, un río les cortó el paso de improviso, impidiéndoles proseguir su marcha.

Los jumentos se detuvieron pensativos para hacer planes sobre la forma de salvar la corriente.

Al fin, el burro cargado de sal penetró resuelto; pero, tropezando en una piedra, fue a dar con su carga al agua.

Cuando logró incorporarse, advirtió, con gran satisfacción, que su carga había disminuido de peso y así pudo avanzar con rapidez hasta la otra orilla.

Entretanto, el otro burro, contemplando la escena y la buena suerte de su compañero, quiso imitarlo y también se lanzó al agua con su carga.

No bien entró en el río, sus esponjas llenas de agua, aumentaron su peso y le fue imposible continuar el recorrido.

Desesperado trataba de avanzar, pero vencido por el peso y el ímpetu de la corriente se ahogó.

MORALEJA: Le sirve a uno de provecho, lo que a otro deja maltrecho.

Hay personas que siguen el ejemplo y los pasos de otros, sin darse cuenta que cargan esponjas, en vez de encontrar el gozo y éxito, se hunden en la tristeza y el fracaso por culpa de sus decisiones.

(Esta historia con su moraleja fue escrita por Jean de la Fointaine).