lunes, 19 de octubre de 2015

PARA “MATAR” A LA SUEGRA ... La persona que ama a los otros también será amada!

PARA “MATAR” A LA SUEGRA

Sucede que había un matrimonio joven, ella se llamaba Lin y su marido Yan.

Ellos vivían en la casa de la madre de Yan, la suegra de Lin, quien era viuda.

Lin tenía dificultades con su suegra, las dos tenían fuerte temperamentos. Lin se irritaba con los hábitos y costumbres de su suegra, quien la criticaba cada vez con más insistencia.

Cuando llegaba Yan a su hogar se encontraba con un clima tenso, lo cual perjudicaba la relación con su esposa.

Un día Lin ya no soportó más la idea de vivir con su suegra, y tomó una decisión muy mala: ir a consultar a un Maestro, viejo amigo de su padre, para deshacerse de su suegra a como diera lugar.

Después de escuchar pacientemente a la joven, el Maestro Huang tomó un ramillete de hierbas y le dijo: “Son hierbas muy venenosas. Pero para que te libres de tu suegra, no las debes usar de una sola vez, pues eso podría levantar sospechas. Las vas a mezclar con la comida, poco a poco, y así la irás envenenando lentamente. En unos meses el veneno actuará, y en menos de un año morirá".

"Pero, para tener la certeza de que, cuando ella muera, nadie sospechará de ti, deberás tener mucho cuidado en tratarla siempre con mucho cariño. No discutas y ayúdala a resolver sus problemas”.

Lin respondió: “Gracias, Maestro Huang, haré todo lo que me recomiendas”. Lin se quedó muy contenta y volvió entusiasmada con el plan de asesinar a su suegra.

Durante varias semanas Lin sirvió, día a día un refrigerio preparado especialmente para su suegra. Y tenía siempre presente la recomendación del Maestro Huang para evitar sospechas: Controlaba su temperamento, obedecía a su suegra en todo y la trataba como si fuera su propia madre.
Pasados seis meses, toda la familia estaba cambiada. Lin controlaba bien su temperamento y casi nunca se disgustaba. Durante ese tiempo no tuvo una sola discusión con su suegra, que también se mostraba con ella mucho más amable y más fácil de tratar. Ya no la criticaba y la miraba con mucho amor. Yan regresaba con ilusión a su hogar pues era alegre y pacífico.

Entonces Lin fue a ver otra vez al maestro Huang a suplicarle: “Maestro, por favor, ayúdeme a evitar que el veneno mate a mi suegra. Es que ella se transformó en una mujer agradable y ahora la quiero como si fuese mi madre. No quiero que ella muera por causa del veneno que yo le he dado.”

El Maestro Huang sonrió y movió la cabeza: “Lin, no te preocupes. Tu suegra no cambió. Quien cambió fuiste tú. Las hierbas que te di son vitaminas para mejorar la salud. El veneno estaba en tus actitudes, pero fue sustituido por el amor y el cariño que comenzaste a darle. Cada vez que le servías, efectivamente el veneno iba saliendo de ti, hasta que terminó por acabarse. Eres libres del veneno del odio y puedes ahora seguir amando a los demás”.

MORALEJA: Un proverbio chino dice: “La persona que ama a los otros también será amada”.

Es coincidente con una frase de San Juan de la Cruz y que dice: “Donde no hay amor, pon amor y sacarás amor”.

(Esta Historia con su moraleja fue escrita por el Padre José Martínez Colín).